Confieso que me cuesta compartir lo que escribo. A veces necesito dejarlo reposar un tiempo antes de atreverme a publicarlo.

 

Desde hace años guardo, con permiso, frases, expresiones y pedacitos de historias… siempre pensando que algún día haría algo con ellas.

 

Hace unos días alguien volvió a decirme:

 

«Gema, escribe… y publica».

 

Y bueno… se me acelera algo por dentro.

 

Porque hay cosas que sentimos, pensamos y vivimos, pero no siempre sabemos cómo decir.

 

O quizá sí sabemos, pero no nos atrevemos.

 

Cosas que aparecen en una conversación, en terapia, mientras manejamos, barremos o hasta en el baño, jajaja.

 

Cosas mías, tuyas… de cualquiera.

 

De esas que lees y dices:

 

«¡Caramba… yo también!»

 

Así que, con permiso, de vez en cuando escribiré por aquí. Solo quiero ponerle palabras a eso que pasa por dentro.

 

Sin nombres. Sin explicaciones.

 

Shh… en voz baja, que nadie se entere.

 

Y qué paradoja la mía…

 

¡Que nadie se entere y que las palabras griten al mundo!

 

Quizá así también reescribimos historias.