Ser hombre y ser padre: entre lo que se espera y lo que se vive
- 03 Nov 2026
- Mtra. Gema Santiago, Psicoterapeuta.
- 5 min
Una reflexión sistémica sobre la paternidad y el bienestar emocional masculino.
Noviembre, en el marco de las iniciativas de concientización sobre la salud mental de los hombres, invita a reflexionar sobre las expectativas que acompañan la masculinidad, en esta ocasión, quiero detenerme en la paternidad.
Se habla de paternidad responsable y afectiva, pero ¿qué significan estos términos para los hombres? ¿Qué implica ser hombre y ser padre?
La paternidad comprende responsabilidades, relaciones y aprendizajes atravesados por expectativas familiares, sociales y culturales.
Tradicionalmente, al padre se le ha asignado el papel de proveedor económico; aunque hoy ambos integrantes de la pareja pueden asumirlo, para muchos hombres sigue siendo una exigencia social, familiar y personal.
“A mis hijos no les falta nada” Detrás de esta expresión puede haber años de esfuerzo y compromiso. Sin embargo, ese mismo padre puede ser señalado como ausente porque trabaja todo el día o convive poco con sus hijos, su esfuerzo resulta reconocido y, al mismo tiempo, reprochado.
En algunas conversaciones terapéuticas, los hombres hablan del desgaste silencioso de estas exigencias y de otra responsabilidad aprendida: ser la autoridad que premia, castiga y parece tener todas las respuestas.
Durante generaciones, expresiones como “Ya verás cuando llegue tu papá” colocaron al padre en el papel de quien sanciona y tiene la última palabra, aunque las dinámicas familiares han cambiado, persisten expectativas sobre su autoridad.
¿Qué sucede cuando ese padre también tiene miedo, se siente solo o no sabe cómo responder a sus hijos? Cuando la autoridad se convierte en imposición o abuso de poder, las relaciones familiares pueden deteriorarse. Desde una perspectiva sistémica, interesa comprender cómo se transmiten estos modelos entre generaciones y cómo construir relaciones diferentes.
Figueroa Perea (2015) reflexiona sobre el cuidado de sí en los hombres y su relación con los aprendizajes de género. Esto invita a preguntarnos qué lugar encuentran sus necesidades mientras atienden las responsabilidades familiares.
Ser padre también puede significar disfrutar del embarazo, el nacimiento y el crecimiento de los hijos; jugar, expresar afecto, acompañar y sentirse acompañado. La presencia afectiva no sustituye las responsabilidades económicas: amplía las posibilidades de relación y permite que los hombres también se reconozcan en su paternidad.
¿Qué necesitaste de tu padre cuando eras niño? Si eres padre, ¿qué oportunidades tienes de relacionarte con tus hijos de otra manera? ¿Cómo acompañamos, desde la pareja y la familia, ese ejercicio?
Estas preguntas también exigen mirar las condiciones sociales: ¿qué cambiaría con jornadas laborales que facilitaran la convivencia y licencias de paternidad más amplias?
La paternidad puede resignificarse sin convertirse en otro deber ser rígido. Se construye en las relaciones, se aprende y puede transformarse. Vale la pena preguntarnos no solo qué necesitan los hijos de sus padres, sino qué necesitan los hombres para vivir y disfrutar su propia paternidad.
Con respeto a los hombres que he conocido en la consulta individual, de pareja y familiar; a mis colegas, a los hombres con quienes comparto la vida cotidiana y, particularmente, a mi compañero de vida. Sus experiencias me han invitado a comprender la paternidad desde otras perspectivas.
Referencia
Figueroa Perea, J. G. (2015). El ser hombre desde el cuidado de sí: Algunas reflexiones. Revista Latinoamericana de Estudios de Familia, 7, 121–138. https://doi.org/10.17151/rlef.2015.7.8