(Nota curiosa: solo lo hacen en temporada decembrina…
y ahora también el 5 de marzo —agregó mi hijo—.
Claro, bajo deseo específico y buena solicitud…
aquí mi gusto hecho realidad.)
Como saben, me gusta escribir.
Un poco de lo que veo.
Un poco de lo que imagino.
También de lo que aprendo,
de lo que sé profesionalmente,
de lo que reflexiono,
de lo que vivo…
Hoy jugué con el futuro.
Me fui a los 45.
La imaginé con menos prisa, más ligera y el mismo carácter.
Y esa versión mía me dejó unas palabras:
Sigue.
No te apresures.
No te traiciones.
No te endurezcas.
Confía en la mujer en la que te convertirás.
Te prometo que vale la pena.
Y Gema de 41 —que ya no se asusta tan fácil de sí misma— responde:
Mi corazón está en calma.
Estoy en transición de identidad.
Y hoy, eso es suficiente.
Cumplir años a veces es… confirmar que me quedé.
Aquí estoy.
Y ahora… estoy creciendo.
Estoy reentrenando mi sistema nervioso para tolerar bienestar.
Y celebrándolo
con una rebanadita de pastel autoregalado.
Y un deseo inmenso:
vivir mi vida completa.
41. Vamos bien.
HBD to me.