Creí que tenía respuestas, que entendía la vida, el amor, la pareja, la familia, la salud, el trabajo, el dinero, el bienestar y el equilibrio… hasta que la vida misma me puso a prueba.

 

Me llevó por caminos que no elegí, que no controlé, que no comprendí. Peleé, resistí, hasta que entendí que lo que debía hacer no era aferrarme, sino rendirme. Confiar. Porque la vida no es una batalla, creo que es un ciclo: sembrar, cuidar, cosechar, celebrar, recibir, compartir, multiplicar… y volver a empezar. Y sobre todo, he aprendido que la vida no es para entenderla, sino para vivirla y disfrutarla.


Soy humana, sintiente, cambiante, imperfecta… y desde ese lugar vivo: entro en caos, lloro, me rindo, me levanto, a veces sin orden, como sea que toque, porque estoy viva; porque en la vida todo se mueve y transforma, nada es estático, y lo inesperado siempre encuentra la forma de sorprendernos.


Hoy estoy aquí, en Oaxaca, con una nueva mirada y con el corazón listo para compartir. He transformado mi espacio en un refugio cálido, armonioso y sanador. Me está sanando a mí, y deseo que también sea un pedacito de luz para ti.


Últimamente me han preguntado:
"¿Es real? ¿Estás en Oaxaca? ¿Estás dando consulta? ¿Son tuyas esas publicaciones?"
¡Sí! Estoy en Oaxaca, con consultorio abierto, con el corazón listo para compartir y para acompañarte.